viernes, octubre 21, 2005

El principio

Si hay mala suerte cada tanto es que hay buena suerte mucho tiempo. O no existe la suerte y es el azar el está siempre presente. Bueno, ese día el azar me quiso hacer acordar que existe y que todo pasa por él.

Era una noche cualquiera y llegó así, sin avisar y sin poder prepararme. Vino mesa por mesa mirando las caras de bodegón hasta dar conmigo. Habrá dado una, dos o tres vueltas a mi alrededor, se habrá preparado; sentí el cachetazo. Nunca esperé tal golpe, tampoco entender que un segundo fuera tan extenso para abarcar tantas cosas. Y yo que me reía de esas escenas de ambiente ralentado en las películas, estaba en una de esas, zumbando mis oídos, ahogado de acción. Como una sombra, como una decisión, se pegó a mí hasta fundirse. A veces calmo, otras insoportable. Lee lo que escribo, mira lo que veo, opina. Otros lo llevan también consigo, lo veo. Encuentro con algunos ese tácito lenguaje, casi secreto donde sobran las palabras.

Hoy la convivencia con él es una tensa calma. Sólo si me sorprende me vuelve a mostrar sus colmillos afilados antes de atacarme con un golpe de vacío. Pero también me hace bien. Aunque preferiría no tenerlo, cuando todo gira a mil por hora y la mente se embota en nimiedades, lo voy a buscar. Está por los cajones, o enredado entre la ropa, o escondido en una foto, o en el espejo. Es ahí cuando me devuelve al centro. Cuando ni su cuerpo de espinas que adivino, ni su perfume denso, empalagoso, ni sus dientes afilados, logran doblegarme.

1 Comments:

At 29/10/05 3:36 p. m., Blogger Pablo said...

Esta linda esa idea de que hay dias en los que podes tener buena o mala suerte. Y la auscencia de uno depende de que el otro quiera darte el visto bueno. Me gusto.

 

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